DIARIO IÑAKI ALBERDI
Vuelvo a Hamburgo, una vez más me entusiasma su mezcla de naturaleza y gran ciudad, es una de las ciudades más verdes de Europa y según me cuenta uno de mis informadores locales (un taxista) cuenta con más canales que Venecia y Amsterdan juntos, ¡ahí es nada!.
El tiempo era estupendo, mucho sol, 22 º de temperatura, las terrazas estaban desiertas en horario laboral, creo que no se estila mucho eso de:
¡me bajo a tomar un café!.
¡me bajo a tomar un café!.
La escenografía en esta ocasión era totalmente diferente a otras representaciones, en cierto modo es reflejo de las diferencias culturales, de carácter,... que tenemos entre los distintos paises.
¡Tuvimos que estar atentos! En un primer momento nos asignaron unos camerinos al final de unas larguísimas escaleras, menos mal que la coordinadora se apiadó de nosotros, sobretodo cuando le dijimos que el acordeón pesaba 15 Kgs. y finalmente nos dieron uno a pie de escenario.
De vuelta a casa tuve un subidón de adrenalina, ¡no tenía el móvil!, localicé al taxista que nos había llevado al aeropuerto, se me había caido en el taxi, tras pagar la correspondiente carrera conseguí recuperarlo. Una vez más:
¡HOGAR, DULCE HOGAR!
¡HOGAR, DULCE HOGAR!










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